“Huella del ojo”, es la tecnología utilizada para ver hacia dónde se dirige, dónde permanece y qué evita el ojo humano al navegar en un sitio web.
Se trata de un potente hardware, que lleva incorporado una webcam, para captar los sonidos y los gestos del usuario durante el proceso. De este modo, podemos analizar todo lo que mira y cómo lo mira.
Algunas de las respuestas claves que nos da esta máquina son:
Tras el rastreo, el ordenador nos proporciona, entre otras cosas, un mapa de calor, que nos indica sobre la página en cuestión, cuáles son las zonas que han llamado más la atención del usuario (zonas rojizas), y cuáles han pasado desapercibidas (tonos verdosos).
Esta información nos ayudará en la creación, diseño, actualización y desarrollo de una página Web.
Y es que, al identificar estas zonas de calor, posicionaremos en ellos los elementos de valor de la web para que éstos sean más efectivos. El resultado, diseños adaptados 100% a las necesidades del cliente, aumento de la eficacia de los espacios publicitarios, experiencia de navegación satisfactoria y mayor usabilidad.